
La cirugía es algo que debería evitarse a menos que sea absolutamente necesario. Para las personas con FOP la cirugía más frecuentemente aconsejada es lacirugía para remover los huesos extra que origina la FOP. No obstante, la intervención quirúrgica para remover huesos extra o para intentar mejorar quirúrgicamente la condición de la persona a menudo ocasiona todo lo contrario: crecimiento óseo más robusto y desmejoramiento de la condición. Lo más seguro es que crecerá hueso nuevo, limitando aún más la movilidad. Cuando se evolucione hacia un mayor entendimiento de la genética y la estructura molecular de la FOP, quizás la remoción quirúrgica y segura del hueso extra finalmente sea posible. Actualmente, sin embargo, este tipo de cirugía debería evitarse debido a los grandes riesgos que implica. Además del alto riesgo de mayores brotes, existe un alto riesgo de complicaciones tales como infección y flebitis (inflamación de las venas).
Especialmente en el caso de la cirugía de las extremidades inferiores. También es importante tener en cuenta que dicha intervención quirúrgica a menudo no es exitosa, debido a que es difícil reposicionar una serie de articulaciones de las extremidades inferiores sin afectar la postura y el equilibrio.
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